El parlamento ruso aprobó ayer la ley que prohibe lo que ellos conocen como "propaganda homosexual", que tiene como fin, entre otras cosas, suprimir el Orgullo Gay del país.
Pedro M. Bravo
Finalmente fue ayer cuando los legisladores rusos pusieron una mordaza a toda la comunidad LGTB para que no puedan luchar por sus derechos. Lo hicieron con la aprobación de la ley "anti gay" que llevan anunciando desde hace tiempo.
¿El objetivo? Prohibir lo que el equipo de Gobierno ruso llama "propaganda homosexual". Un buen eufemismo para poder sacar de las calles rusas cualquier tipo de reivindicación o protesta LGTB, como puede ser el Orgullo Gay, y para que los medios, sobre todo los de más alcance social como la televisión y la radio, no puedan emitir o divulgar situaciones relacionadas con los homosexuales.
