El coordinador del Proyecto Shui Tuix, Navid Fernández Cabrera, denuncia que en la capital de la Isla se “está regresando a la era de la prohibición”, cuando el colectivo debía celebrar sus fiestas en viviendas de manera clandestina, y se pregunta dónde está Mariela Castro.
CE, Madrid
El proyecto cubano Shui Tuix denunció el pasado domingo el acoso que sufren los miembros de la Comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales y Transexuales (LGBT) por parte de las autoridades policiales de La Habana, así como el cierre de un grupo locales nocturnos que los acogían.
En su sitio digital, esta plataforma de integración de esa comunidad en Cuba, ironiza sobre lo sucedido, “una gran victoria de las corrientes homofóbicas de la capital de Cuba”, y se pregunta dónde está Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
Según la información, diversos centros nocturnos han sufrido “reparaciones” que han dejado sin sede a las actividades del colectivo LGBT en esa ciudad. Otros proyectos sencillamente han sido “trasladados” a locales “con condiciones precarias”.
Entre los casos citados, Shui Tuix menciona el Café Cantante, que tras “reparación capital dejó” al “Divino” —anunciado en la página ociogay.com— el pasado mes de junio como “la fiesta más espectacular” del colectivo, sin su sede habitual.
También “limitaciones” del Círculo Social José Antonio Echevarría propiciaron, primero, el cambio de nombre de otra iniciativa, el Proyecto Ibiza, y luego su traslado hacia El Colmado, en Centro Habana, “sitio con condiciones precarias”, mientras que a un tercero, La Mamba, que funcionaba los viernes en el mismo centro, “le prohibieron su apertura”.